Cuentos de la escritora Amparo Carballo Blanco

Tuesday, December 02, 2008

NUEVA AMIGA


¡Hala! Pero, ¿qué es eso tan blanco? ¿Azúcar? ¡Guau, guau, guau..! ¡Qué bonito! Cae del cielo lentamente, formando una alfombra extraña y suave. Mis patitas se hunden en la blancura del prado. Corro sobre la alfombra fría. Meto mi nariz bajo ella y la levanto. Saco la lengua y la pruebo. No sé a qué sabe, pero me gusta su textura de cristal.
Mi ama sonríe, mientras me ve saltar y disfrutar. Dice que sólo es un fenómeno meteorológico: agua transforma en finos cristales de hielo que caen a la tierra en forma de copos, y que se llama nieve. Los copos de nieve están formados por diminutos cristales de hielo que se juntan entre ellos para dar formas geométricas de lo más diversas.
¡Guau, guau, guau..! ¡Me encanta la nieve! Nunca en mi vida había bebido agua no líquida. Es la primera vez. ¡Qué buena!
Mi ama me anima a que siga jugando con ella, porque asegura que la nieve aquí dura poco. Seguramente mañana, cuando la temperatura ambiente suba por encima de los cero grados, la nieve se irá y la pradera volverá a ser de color verde.
Yo hago caso a mi ama: corro y salto y me revuelco. Si mañana la nieve no viene a jugar conmigo, la esperaré siempre como amiga fiel.

Saturday, June 28, 2008

LA SIESTA



¿Nunca habéis oído hablar a los libros? ¿Nooo?
Pues los libros hablan sin parar de otros mundos. Yo los escucho atentamente mientras duermo la siesta, y sueño que soy la protagonista de todas las historias.



¡¡Esto es vida!!



Saturday, January 12, 2008

DIENTES METÁLICOS


¡Ay, ay, ay..! Algo me muerde en una pata y no me suelta. No puedo soportar el dolor: aullo, lloro, babeo, tiemblo, me hago pis, lanzo mordiscos, no puedo levantarme..., soy un ovillo de pelos y dolor. ¡Ay, ay, ay..! ¿Qué pasa? ¿Por qué me hacen tanto daño? ¿Quién me castiga así? No entiendo nada.
Mis amos intentan ayudarme cortando con una tijera el arnés, pero los dientes metálicos no me sueltan. Cuando me manipulan me causan más dolor, y yo muerdo fuerte sus manos. Hay gotas de sangre en el suelo. Mi familia humana está muy asustada. Creen que tengo las patas rotas y que la sangre es mía. Llaman mi médico, el veterinario. Como pueden me envuelven en una toalla y mi amo me mantiene inmovilizada, encogida en su regazo, hasta que llega el veterinario con calmantes y anestésia en su maletín. Mi ama es un mar de lágrimas, está muy nerviosa. Dice llorando: "¡Mi pobre perrita, mi pobre perrita!" El veterinario le ordena que salga de la habitación. Entonces él me libera de los terribles dientes que me mordían en el talón de Aquiles. Después me pone en el suelo..., y yo tan contenta. El dolor ha pasado. Mis cuatro patas están enteras. No tengo lesiones. El vererinario es un tipo genial y cariñoso, me da una golosina y tranquiliza a mi familia humana:" Ya está, no era nada."
Mi ama sigue llorando: ahora de alegría porque no tengo heridas. Me coge en brazos y me achucha.
¿Qué pasó? Pues que como tengo el pelo tan suave, al hacer un giro raro para rascarme la barriga, me salí del arnés. La cadena se enroscó en una patita trasera, y el mosquetón se enganchó fuertemente en mi fino talón de Aquiles. Inexplicable accidente. ¡Maldito mosquetón!
Lamento haber mordido los dedos de mis amos. Pobres. Pero fue sin querer. ¡Perdón, perdón, perdón..! Sé que ellos entienden que yo era todo dolor. Les di un buen susto. Los tres pasamos un mal rato. Ellos me quieren mucho. Yo los adoro.




Thursday, September 27, 2007

CABALLITO DE MAR


Estoy creciendo. Lo sé porque mi pelo es diferente, se me ha alargado el morrito y tengo pinta de caballito de mar, pero soy yo: Ossy. Mi ama dice que no me preocupe, porque cuando cumpla mi primer año de vida me saldrá una gran melena en la cabeza, mi cola será como una flor sobre la espalda y todo mi pelaje crecerá largo y abundante. No sé..., yo ahora me veo un poco perrita fea. No me encuentro guapa en las fotos. Tengo cara de zorrito, lo dicen todos los humanos que me ven. Mi ama me peina y me acaricia mucho, está encantada de que yo sea su amiga peluda. A cambio le doy lametazos y le ofrezco mi cariño incondicional.

Saturday, March 10, 2007

EL SABOR DE LA LITERATURA



Mi casa está llena de libros. Me encantan los libros. Me como el lomo de todos los que están a mi alcance. Tengo que decir que tienen los más variados sabores. Hace unos días me comí una hoja de un libro que sabía a libertad y misterio. Dicen que de lo que se come se cría. Debe ser verdad, porque desde entonces me siento misteriosa y muy libre, corro por toda la casa y robo papeles de la papelera. Ayer robé uno en el que había escrito un poema. Me lo comí. Las metáforas tenían cierto olor a soledad pero al masticarlas me supieron dulces. Una vez le di un lametazo a un libro que por fuera parecía bueno, y se pegaron en mis bigotes algunas palabras adornadas que no me gustaron nada: estaban muertas. Las que verdaderamente me saben ricas son las palabras vivas, porque pueden elevarse y volar como un pájaro.

Saturday, March 03, 2007

EL BICHO GORDO



Es enorme. Por delante tiene un cuello larguísimo y articulado que termina en una cabeza aplastada y negra. En el trasero tiene un rabo fino y aún más largo que el cuello. Una vez al día se le iluminan los ojos y sale de su guarida para pasearse por toda la casa, rugiendo como un dragón. Por detrás, lo he olido, suelta aire maloliente. Cada vez que lo veo se me ponen los pelos de punta. Invade mi espacio, pretende asustarme. Yo le ladro desde lejos y corro delante, haciendo regates e intentando que no se me acerque demasiado. Pero el bicho gordo avanza hacia mí, rodando y tragando todo lo que encuentra a su paso. A lo mejor por eso le llaman aspiradora. Mi ama lo sujeta por el cuello y evita que me ataque de frente.
Después de un buen rato de lucha sobre las alfombras, mi ama lo desconecta y le quita el cuello. El dragón, inmóvil y desarmado, regresa a su guarida. La casa recupera la tranquilidad. Y yo, dando brincos de alegría, voy a buscar a mi osito amarillo para jugar.

Saturday, January 27, 2007

PERRO VERDE



Un día de Nochebuena, tras un largo viaje en transporte urgente, desde el Sur llegué al Norte y aterricé dentro del bolsillo de uno de mis dos amos humanos. Llegué con dos meses de edad. Soy diminuta, sólo peso 500 gramos, tengo mucho pelo y ojitos tristes. Mis dientes son muy afilados, tanto como mis uñas. Mi ama dice que mi nariz es como una castaña en almíbar, y que soy una perrita rara porque no me parezco a ningún otro perro conocido. Unos dicen que parezco una osita. Otros aseguran que soy un cruce de gata y perro, un experimento felino-perruno. Algunos creen que soy igual que una ratita. Y todos comentan que parezco un peluche. Yo no estoy segura de lo que soy, pero salto mucho y me siento muy feliz aquí.
El primer día me acomodaron en una cama blandita, me regalaron una pelota grande de tela con muchos colores, un oso amarillo y varios juguetes divertidos y chillones para morder y jugar. El segundo día tomé posesión y me hice la jefa de la casa. Comencé mordiendo las alfombras, seguí con las patas de sillas y mesas. Mordí la ropa y los tobillos de mis amos. Mastiqué con ganas ilustrados lomos de libros y esquinas de revistas. El tercer día descubrí que los enchufes y los cables también saben bien, así que me dediqué a mordisquearlos hasta que conseguí hacer saltar la instalación eléctrica de toda la casa.
Mis amos están un poco desesperados y algo enfadados (sobre todo uno), intentan enseñarme buen comportamiento. Yo estoy pensando qué me conviene más, ¿aprender o mordisquear? Creo que hasta que no se me caigan los dientes de leche voy a seguir mordiendo todo lo que pille. En casa comienzan a pensar que soy "La Terminator".
Ayer cumplí tres meses de edad. Ya tengo nombre, me gusta y acudo dando saltos de alegría cuando lo oigo pronunciar. Ossy, así me llaman.
Estoy aprendiendo a entender a los humanos. Pero me sigo meando sobre las malas noticias que cada día cuenta la prensa escrita.
Aún no sé lo qué seré de mayor. De una cosa estoy segura: no soy un perro verde, soy una perrita de color marrón. Me alimento con bolitas de pienso marrón y sobre las alfombras de la casa hago enrolladas cacas de color marrón.